Limerencia

Un homúnculo aveces viaja en tren
y se entrega a domicilio.
Te busca en los rincones, 
se acurruca a tu lado,
toma mate, 
te pelea, juega
insiste.
Ríe.
Inhala el humo que sale de tu boca.
Escucha tus canciones.
Llora. llueve. No tiene paraguas
y pregunta: ¿por qué no me querés?
Se le mojan las mejillas.
Ante el fastidio, el corazón no es blando.
La histérica piensa:
'de Otra, será de Otra...'
pero no es de nadie.
Y llega la hora,
y viene
y se va
solo, empapado
a otro tren,
a otro corazón.

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