Ahora Me Suena


Nunca fue sobre vos ni sobre mi, siempre fue sobre la música. Yo no sé por qué, pero me buscó en todos esos payasos que quisieron impresionarme inventando melodías que supuestamente me evocaban. Nunca me presté a esa farsa. Y digo, no era sobre vos ¿o si? Vos fuiste el instrumento por el cual las vibraciones se corporizaban.Un catalizador. Tampoco era sobre mi, yo era, con suerte, solo una testigo. Era todo sobre el sonido que salía de tu boca y las emociones que emergían de tu pecho y acariciaban mis oídos. Era esa unión soul to soul a través de una fuerza invisible. Como cuando yo decía que no sabía nada de música, y me dejabas jugar a pintar ruiditos con el piano de tu casa. Y reíamos como si estuvieramos desnudos pero con la ropa puesta. Era política. Otras veces revolución y magia. Pero nunca eramos nosotros. Siempre fue sobre la progresión distorsionada de alguna canción, cada tanto sobre el brillo de la pantalla de mtv y el papel ilustración de las tapas de las revistas. No quiero decir que fui una gruppie, porque la música siempre me buscó a mi, encarnada en los tatuajes y el pelo grasiento de quien tuviera que ser. Del violador de menores al teen idol, pasando por el que pide colaboración con su gorra en el subte d. Y yo siempre dije no, no a los amplificadores, no al narcisismo, no a la idealización. Pero un día sonó el blues más triste. El mio. Aquel que rememoraba ese olor zeppeliniano y predecía que ibas a dejarme cuando llegue el verano. Así entonces la música me poseyó, entendí que no me amabas. Que tampoco amabas a las que te cogías cuando no estabas conmigo. Ella era tu único amor. Mi yo, ante la melancolía ocasionada por la perdida, me obligó a hacerla parte de mi. A dejar de negar lo obvio. Quizás para que todo fuera mas fácil, o tal vez porque el destino lo quiso así. Ahora no puedo mirar hacia otro lado, me hago cargo de todo, eso sí habla de mi.

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