Los misterios de La femme


foto de Robert Mapplethorpe, Orchid, 1985

Hoy no pensaba escribir, pero no puedo tampoco dejar de hacerlo. El olor a muerte no se puede tapar con nada, las cadenas no se rompen tan livianamente. No es fácil ser mujer, pero tampoco debe serlo ser hombre. Sin embargo no es lo mismo y acá estamos, habitando estos géneros en un contexto social que históricamente reprime lo femenino. Quizás cabría preguntarse qué es lo femenino? Y como mujeres preguntarnos, que es ser una mujer? Es tener un cuerpo? Es un sentimiento? Tal vez deberíamos ser más conscientes de que nacer mujeres no nos hace poseedoras de ese saber y por lo tanto aveces, con inocencia, nos creemos inmunes a adoptar ciertas posturas machistas, como el tan aclamado pedido de 'igualdad' que perpetua nuestra opresión. Las mujeres nos equivocamos al pedir igualdad, pedir igualdad es pedir ser tratadas como hombres. Pedir igualdad es seguir negando lo femenino. Tenemos miedo de encontrarnos con eso que desborda, porque no lo conocemos bajo ningún otro prisma que el del patriarcado. Queremos visibilizarnos, pero quizás lo estemos haciendo desde una forma dañina. Así como la humanidad, reprime la naturaleza tratando de dominarla, tratamos de domesticar lo femenino, pero es imposible porque está en todos nosotros. Es inherente a la fertilidad de la tierra que pisamos. A la naturaleza que nos nutre, y se retroalimenta y es creadora de vida y de ciclos infinitos que muchas veces damos por sentado pero son incomprensibles para nuestra mirada limitada de la realidad. El hombre, que vive en la ciudad y maneja su auto no lo sabe, controla en su burbuja las inclemencias climaticas, modifica la temperatura de los ambientes a su gusto, cree que la vida es domesticar ante el miedo a perder el control. Bajo esa misma logica perpetúa su violencia sobre las mujeres y las minorias, porque ¿ Qué adviene de lo que no se conoce?. Pero la doble moral complica las cosas; ¿Cuantos proclamados feministas hablan de 'sus putitas' o se borran cuando hace falta poner los sentimientos en palabras? Esos hombres están perdidos, y sin saberlo también se violentan a si mismos, a su parte vulnerable, a su germen femenino. Las mujeres ante la falta de lugar para eso que no puede definirse, también queremos mostrarnos fuertes y jugamos al mismo juego que ellos. Queremos protegernos de lo hostil disfrazandonos de hombres, alineandonos a la misma lógica. ¿Una marcha, que termina volviendose un producto de consumo televisivo, realmente puede cambiar esto? Creo que nuestra principal responsabilidad es conocernos, conectar e invitar a otros a explorar nuestros misterios, Quizás todos juntos, hombres y mujeres, descubramos algo nuevo.

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